El estrés es llamado como la «enfermedad del siglo XXI», posiblemente compartiendo podio con la depresión, la ansiedad y diversas enfermedades o transtornos mentales que afectan la paz de las personas.
Sin embargo, a veces solo nos concentramos en la punta del iceberg, que se da cuando los síntomas de estas enfermedades se manifiestan y no nos concentramos en las diversas causas de las mismas.
Para cualquier adulto responsable que pueda estar leyendo este blog, le será muy familiar el estrés y hasta podría asegurar que lo está sintiendo justo en este momento. El estrés es ese compañero fiel (pero tóxico) que siempre estará a tu lado y no te abandonará hasta el día de tu deceso. Estará ahí incluso cuando tú no lo requieras, porque el estrés es el estado de alarma que nuestro cerebro activa frente a un desafío o peligro real o ficticio que detecta y que permite que nos mantengamos alerta frente a esa situación.
¿Pero qué podemos hacer para que nuestros hijos no sientan estrés?
No podemos hacer nada para evitar que los niños, adolescentes o adultos dejen de sentir estrés, es algo natural, es intrínseco y nunca se irá. Por lo tanto, si de verdad queremos atacar esta enfermedad, no debemos centrarnos en evitarla, sino mas bien, en aprender a lidiar con ella. Es casi una cuestión lógica, si ya sabes que no se irá y que no la puedes evitar, entonces ¿Para qué te gastas intentando eliminarla?
Si esta primera parte quedó clara, entonces ahora sí podemos ir con las recomendaciones:
- No le enseñes a tus hijos a evitar el estrés, mejor enséñales a lidiar con él. ¿Cómo? No les facilites las tareas. Si tiene mucha tarea, entonces ayúdale a organizarse para que pueda cumplir con todas ellas. No las hagas por él, no le digas que su profesor es malo por dejar tanta tarea, ni vayas a quejarte por él. Deja que aprenda a lidiar con esa situación. Y si de verdad crees que es algo injusto, entonces trata de conversarlo en privado con el profesor o persona responsable, pero no se lo digas a tus hijos, ni les hagas crees que ellos deben tener algún trato diferente solo porque se sienten cansados.
- En lugar de evitarles el cansancio, mejor enséñale estrategias para descansar luego de su arduo trabajo. ¿Cómo te relajas tú? Tal vez escuchando música, tal vez caminando, tal vez leyendo, tal vez saliendo a jugar o cualquier actividad que tú creas conveniente. También hazle saber que ese «disfrute» se dará solo después de haber culminado con todas sus actividades. De esa forma aprenderá poco a poco a abrazar el cansancio y a desarrollar estrategias que lo ayuden a descansar, es más, aprenderá a apreciar mucho más esos momentos lúdicos. Es como cuando te vas de vacaciones luego de todo un año de muchísimo trabajo, ¿Lo disfrutas más o no?
- No les hagas creer que ellos son especiales y que por eso, el mundo les debe tener consideración o trato especial. Como una vez me dijo un psicólogo: «Tus hijos solo son especiales para tí, porque son tus hijos, pero para el resto del mundo, son una persona más». Esto es muy importante, porque cuando son tratados de forma «muy especial» y luego salen al mundo real, donde nadie les hace caso, se frustran, lloran, se desilusionan y sienten que algo están haciendo mal o que algo ha fallado, incluso llegan a pensar que las personas que ahora conoce, son malas o que lo odian. De esta forma, él sabrá que es parte de una sociedad en donde también tiene un rol y deberá aportar para cumplir diversos objetivos. Enséñale a servir la mesa, a limpiar la casa, a organizar salidas o visitas junto a la familia. Enséñale a que a veces debe visitar a la familia, incluso cuando no quiera hacerlo, porque es parte de nuestras actividades y responsabilidades. ¿Cuántas veces has hecho algo que no querías pero que DEBÍAS hacer? Prepáralo para eso.
- Si en algún momento te cuenta que está sufriendo agresiones, insultos o ataques de sus compañeros, sigue todas las indicaciones que la escuela te da, pero en paralelo y sin dejar de denunciar estas acciones, explícale a tus hijos que en el mundo existen personas buenas y malas y que lamentablemente, no podemos hacer nada para evitarlo. Siempre habrán personas que nos quieran hacer daño, que hablen mal de nosotros, incluso que nos quieran agredir, pero sin ser sumisos ni permisivos, podemos aprender a generarnos escudos que nos permitan sobrellevar estas situaciones sin que nos afecten directamente. Esos escudos serán todas las cosas bonitas que tenemos a nuestro alrededor, nuestra familia, nuestros amigos, nuestras creencias. Cuando esos aspectos son sólidos en nuestro entorno, no habrá palabra alguna que pueda cambiar esa forma de pensar y nos permitirá darnos cuenta que cuando un animal se siente amenazado, ataca. De la misma forma, cuando las personas nos atacan sin sentido, es porque se sienten amenazadas por nosotros y eso hace que actúen de esa forma.
- Enséñale a ser agradecido por lo que tiene y a la vez, enséñale a trabajar para conseguir lo que desea sin ser mezquino con lo que ya tiene. Como decía Eric Fromm: «Si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con todo lo que te falta». En un mundo de redes sociales y de apariencias, donde supuestamente todos son jóvenes, bellos y millonarios, podemos creer que nosotros somos fracasados por no tener todo lo que ellos tienen, pero esa es una percepción personal, es decir, no es culpa de ellos, sino tuya, por creer algo así y no saber agradecer lo que tienes. «El ciego quisiera ser como el tuerto mientras que el tuerto quisiera ser como el miope». Enséñale a valorar las cosas que tiene, solo así podrá disfrutar lo que desea. Y más aún, si es algo por lo que ha trabajado para lograr. ¿No te pasa que a veces les regalas algo que para ti fue muy costoso conseguir, pero cuando ellos lo reciben, no lo cuidan ni lo valoran? Es porque uno solo valora aquello que le costó conseguir. Anota esa frase.
- Finalmente, háblale con afecto, no lo insultes ni lo ofendas y mucho menos en público. Si tú le lanzas un puñete a alguien, probablemente en unos minutos se le pasará el dolor, pero si tú ofendes o denigras a una persona, probablemente pasará su vida entera recordando ese momento. La autoestima de un niño o adolescente está ligada directamente a su crianza y a la relación que tiene con sus padres. Si eres divorciado, padre o madre soltera, entonces cuida aún más lo que le dices a tus hijos. No les eches la culpa a ellos de las malas decisiones que tú tomaste y disculpa si soy duro con lo que te voy a decir, pero quien eligió a su pareja fuiste tú, no tus hijos, por lo tanto no tienes por qué descargarte con ellos al respecto. Si quieres hablar mal de su padre o su madre, entonces ve con tus amigos, ve con un psicólogo o escribe un blog!! Pero no te descargues con ellos ni les hables mal de su papá o su mamá, porque los harás crecer con resentimiento hacia una figura tan importante como lo son sus padres, que es algo que incluso adultos con terapia no son capaces de superar.
Sé que en este punto puedes crees que todo lo que te he dicho no tiene que ver con el título original, pero acá te explico de qué se trata todo esto:
Punto 1 -> Organización y responsabilidad: Lo ayudará a no rendirse ante las tareas y responsabilidades que un mundo adulto requiere.
Punto 2 -> Relax y vida plena: Le enseñará a disfrutar de los diversos aspectos de su vida y a encontrar sentido a tanto esfuerzo.
Punto 3 -> Humildad y sentido de pertenencia: Sabrá que es parte de una sociedad y mejorará sus habilidades sociales.
Punto 4 -> Seguridad, confianza y fortaleza mental: Le enseñará a respetar al resto y a ser respetado.
Punto 5 -> Agradecimiento y mentalidad de crecimiento: Le enseñará a trabajar por lograr más, pero disfrutando cada escalón.
Punto 6 -> Autoestima y ambiente familiar seguro: Le dará seguridad en sí mismo y será el mejor ejemplo de cómo debe ser una familia.
Estos 6 puntos hacen que un niño o adolescente crezca desarrollando capacidades que le permitan afrontar el mundo adulto que se avecina y a no frustrarse ante diversas situaciones que se puedan presentar, porque la vida es difícil, es cruel a veces y muy dura, pero también es bella si aprendemos a disfrutar de sus defectos y virtudes.
Gracias por haber leído hasta acá. Si tienes algún comentario, duda o aporte, con gusto te leeré.